03 agosto 2010

Canadá frena una tercera fuente de cáncer social

Regreso una vez más al tema de la libertad de expresión. Esta vez inspirado por el excelente dibujo de mi amigo Roberto Bobrow, el que hizo para acompañar un artículo de Andrés Oppenheimer en el Miami Herald, que a su vez fue reproducido en el periódico Río Negro de la Argentina.

El artículo habla sobre la prohibición de entrada a los EEUU del periodista colombiano Hollman Morris, basándose en acusaciones de Álvaro Uribe, de que el periodista "tiene vínculos con las FARCs" (yo no tengo idea si eso es cierto o no). Una decisión que posteriormente fue revocada, tras lo cual Morris y familia han arrivado a Harvard, EEUU.

He tocado otras veces el tema de la libertad de expresión - por ejemplo, cuando es utilizado por la izquierda europea para propagar propaganda antisemita - y cuando algunos personajes internacionales, no canadienses, han venido a este país a difundir un mensaje político radical.

La periodista estadounidense Ann Coulter anduvo por estas tierras, promocionando su último libro, atacando sin motivo alguno a políticos, profesores, periodistas que no comparten su visión bicromática del mundo, y atacando de pasada a varias comunidades étnicas canadienses.
Después, el parlamentario inglés George Galloway, quiso venir y hablar. No se le concedió visa de entrada. Con muy buen criterio, el gobierno canadiense estimó que la retórica extremista de Galloway, su defensa pública de grupos terroristas islámicos como Hamas y Hezbalah, no eran adecuados aquí.

¿Por qué a Coulter no se le hizo muchos problemas y a Galloway sí? - yo creo porque Coulter no representa a nadie, sólo a sí misma y porque no detenta cargo oficial alguno. Galloway, a diferencia, es un político, parlamentario en un país amigo, y su mensaje puede ser más trscendente. Negativamente trascendente.

Ahora Canadá ha negado el permiso a un tercer mensajero del extremismo. El Dr. Zakir Naik es un famoso predicador musulmán. Venerado y escuchado por millones de musulmanes en la India y más allá de sus fronteras. Esto, a pesar de que su mensaje es uno de los más polarizados del Islám.
Inglaterra ha prohibido su entrada al país. Y ahora lo ha hecho Canadá.

Dando muestras de una ceguera increíble, los organizadores de una Conferencia Islámica en Toronto - llamada The Journey of Faith Conference - habían cursado una "invitación de honor" al Dr. Naik, para que desplegara su visión del mundo en la ciudad más poblada de Canadá.
Canadá negó el permiso.
Demostrando que no hay record de estupidez que no pueda superarse, los organizadores de la conferencia arreglaron entonces que el Dr. Naik se dirigiera por satélite a los 10.000 participantes y fuera visto y escuchado en pantalla gigante en Toronto.
Lógicamente, Canadá negó el permiso para tal trasmisión.

Los organizadores de la conferencia elevaron su llanto al cielo y clamaron la tan usada y abusada "libertad de expresión". No les sirvió de nada. El gobierno de Canadá, mostrando un encomiable carácter y muchos huevos, no dió paso atrás.
Recibe mi aplauso por eso. Como correctamente alguien dijo: "el mensaje del Dr. Naik es una bofetada a todos los valores canadienses".

Los organizadores de la conferencia (que, dejo en claro, no representan a toda la comunidad islámica canadiense) y el mismo Zakir Naik intentan abusar de un derecho existente en las sociedades democráticas para inyectar un mensaje abiertamente antidemocrático. En la sociedad que el Dr. Naik predica habría cero libertad de expresión.
Es la sociedad fundamentalista islámica, donde el Corán al pie de la letra es la única ley. Una sociedad oscurantista y abusiva. Como la que impuso el Talibán en Afganistán, como la que impone Hamas en Gaza, como la que busca imponer Hezbolah en El Líbano, como la de los ayatolas en Irán.

Entre algunas flores ideológicas del Dr. Zakir Naik están "todo musulmán debería ser un terrorista" , "los judíos son nuestros eternos enemigos" , "si Bin Laden lucha contra los enemigos del Islám, yo estoy con él" y algunos 'consejos caseros' como "el esposo tiene derecho a golpear a su mujer" y "debe golpearla en el cuerpo, jamás en la cara".

En una de las pocas entrevistas concedidas, Zakir Naik "explica" al periodista hindú por qué - según él - los "musulmanes tienen derecho a construir templos en todos los países, pero los no-musulmanes no pueden construir sus templos en países musulmanes". Como máximo, los no-musulmanes podrán mantener su religión "en el secreto de sus casas", sigue diciendo. "La razón de esto - dice - es que El Corán deja en claro que el Islám es la única religión verdadera. Tiene derechos por sobre las demás" (ver VIDEO),

¿Más del mensaje de Naik?: "las mujeres que juegan tenis son pervertidas" , "los homosexuales deben ser ejecutados".

Lo que uno no logra comprender hoy - ya diez años dentro del siglo XXI - es cómo miles, quizás cientos de miles pueden considerar a Zakir Nair y su mensaje, "un invitado de honor".
Increíble, insensato... peligroso. Muy peligroso.

Aplaudo nuevamente la decisión canadiense de vetar su ingreso y su trasmisión satelital: sólo los idiotas dejan a entrar a su casa, a sabiendas, a los futuros destructores de su familia.


4 comments:

Mónica de los Siete Infiernos dijo...

Súper lúcida tu reflexión, por lo que no tengo mucho que agregar, sSalvo lo que aprendí en la universidad: "si la libertad de expresión no es para todos, no existe".

Como periodista, jamás he encontrado discurso más falso que el de la libertad de expresión.

Frank H. dijo...

tienes razón, Mónica, no existe ninguna "libertad absoluta".
una sociedad democrática ofrece muchas libertades, pero todas tienen un límite legal, o al menos, de criterio.

no puedes apelar a la 'libertad de expresión' para llamar, por ejemplo, al asesinato de alguien. o para promover la destrucción física de bienes particulares o comunes.

los ciudadanos tienen toda la libertad del mundo para viajar por las calles y carreteras de un país - pero para hacerse merecedores de ese derecho deben cumplir algunas reglas básicas de edad, sobriedad, velocidad, etc...

no existen las libertades infinitas.

saludos!

Bob Row dijo...

Gracias por mencionarme, Frank. Sobre la prensa norteamericana te respondí en mi post.
No veo bien la relación entre el problema de un periodista cuya vida estaba en riesgo por investigar crímenes vinculados al gobierno colombiano y las expresiones ideológicas de un político religioso.
Si este religioso es tan extremista como dices, pues bien; la democracia permite el juego, pero la decisión sobre sus límites no puede ser democrática. es un problema filosófico que el marxista Zizek trata en un libro, pero ahora tengo mucho sueño para buscarlo.

Como te comenté en el otro post, ese grado de infantilismo ingenuo hacia los discursos violentos no ocurre en la izquierda aquí. Al menos no en la que tiene representatividad. El pasado violento está muy cerca y casi todos quieren cuidar lo conseguido.
Un grupito marginal que copia los símbolos de la Intifada fue apresado y juzgado por atacar un acto del aniversario de Israel. sus jefes han sido condenados a la cárcel y no hubo más de 50 protestando fuera del juzgado. Un abrazo.

Frank H. dijo...

Roberto,
la vinculación en mi texto está en la discusión sobre "libertad de expresión".
quizás no lo puse claro. quise decir que un mismo concepto: el que las personas son libres de expresar si opinión, puede (y es) ser aplicado de diferente manera en una democracia, generalmente dependiendo del opinante.

EEUU consideró que se equivocó al vetar al periodista colombiano, que este no es en realidad un peligro y lo dejó entrar.
Canadá, por su parte, consideró que Naik sí es un peligro y lo vetó definitivamente.
en ambos casos, la diferencia no está en el concepto, sino en el opinante.

el "peligro" aquí es entendido como algo concreto, no ideológico o filosófico: alguien que entra a un país con la idea de promover violencia de algún tipo.
no en teoría, sino en la práctica diaria: fans de Naik podrían sentir, despues de sus palabras, que "está bien" golpear a sus esposas, por ejemplo.
o atacar homosexuales o gente de otras religiones.

eso es un peligro concreto e inmediato. no teórico.

y esa posibilidad está en contra de los valores que profesa la sociedad canadiense.

que Naik es un extremista religioso no lo digo yo. así lo creen países democráticos como Inglaterra, Canadá y sus miles de detractores.
él mismo, Naik, nunca ha tenido problemas expresando sus ideas religiosas extremistas. es cosa de ver el video.

me alegra sinceramente que la izquierda en Argentina no sea sienta atraída a defender al extremismo islámico. sobre todo después de las masacres que éste provocó en la AMIA y de la Embajada de Israel en Buenos Aires.
la izquierda argentina demuestra así que es mucho más moralmente sana y coherente que otras en Latinoamérica y Europa.

saludos desde el norte del planeta!