Hay asuntos que dividen la opinión de los países. La construcción de un centro musulmán de veinte pisos a dos cuadras del Ground-Zero en New York ha polarizado la opinión estadounidense, y no sólo estadounidense. De una manera u otra, todos tenemos un parecer al respecto.
Las respuestas son negativas o positivas dependiendo de qué parámetros las personas tomen en cuenta al hacer la decisión.
Es obvio que la construcción del centro musulmán en Manhattan es legal. Logicamente la comunidad musulmana está en su derecho a construirlo, pues así se lo acredita la Constitución de los EEUU, el país con mayor libertad religiosa del mundo.
Sin embargo, no todo es legalidad en la vida. Más allá de ésta, existen también el criterio y la sensibilidad. Y ambos son esenciales para vivir de manera civilizada.
El centro musulmán en Manhattan tendrá veinte pisos de alto y contará con bibliotecas, piscina, salas de conferencia, salas de recreación y una mezquita. Será quizás el centro islámico más grande de Norteamérica y con toda legalidad - pero con muy poco criterio y con cero sensibilidad - algunos en la comunidad musulmana lo planean allí a 200 metros del mayor ataque islamista contra los EEUU. Lugar de la masacre de 3.000 personas (la gran mayoría americanos) a manos de 19 terroristas islámicos.
Será, dicen algunos de los detractores, levantar un monumento de triunfo al fanatismo. Al contrario, opinan los que apoyan el proyecto: será un monumento a la democracia y a la tolerancia que se vive en los EEUU - justamente un hito en contra del fanatismo de los terroristas del 11 de septiembre del 2001, de sus maestros intelectuales, de sus defensores y de sus fans.
Yo creo que siendo legal, el proyecto de la mezquita es descriteriado e insensible. No sólo hacia los 3.000 asesinados, sino hacia sus familiares y hacia todos los que respetamos principios democráticos y civilizados de convivencia.
Y es que esto de las sensibilidades es muy importante. Sobre todo, muy sobre todo, para los musulmanes.
Recordemos cómo la comunidad musulmana del mundo reaccionó ante el simple cartoon de Mahoma que apareció en un diario danés. Recordemos que por el cartoon aquel hubo no sólo inmensas manifestaciones en todo el mundo - algunas de ellas violentísimas y llenas de odio - sino embajadas y consulados incendiados, heridos, muertos e intentos de asesinato contra el caricaturista danés y el sueco que se han atrevido a dibujar al profeta.
Recordemos también cómo la comunidad musulmana reaccionó ante la visita - ¡la visita! - de Ariel Sharón a una mezquita de Jerusalén. Arafat lanzó en el 2000 (excusándose en aquella visita), la segunda intifada, la que derivó en miles de heridos, cientos de muertos, destrucción y el deceso de una paz entre israelíes y palestinos que ya se había firmado días antes en Taba!
Y no es que Sharón haya hecho nada ilegal: la mezquita está Jerusalén y Jerusalén es la capital de Israel. Así es que Sharón estaba simplemente visitando un lugar en su propio país. Aquella visita hirió tanto la "sensibilidad" árabe, que para ellos bien valió una guerra.
En aquel caso, todos, musulmanes y la media anti-israelí del mundo (es decir un 90% de la media) criticaron ácidamente la "insensibilidad" de Sharón. Incluso, en la media mundial ya es normal acusar a Sharón como "causante" de la segunda intifada, por su visita. No Arafat, que gritó "¡Jihad!" y lanzó sus milicianos al ataque, sino Sharón. Acusación totalmente desbalanceada que, sin embargo, es bien típica de la prensa mundial (sí, esa misma que "es controlada por los judíos").
Y este caso de la mezquita es exactamente lo mismo - perdón, no es exactamente lo mismo: es mucho peor. La reacción bélica de los palestinos se produjo ante la visita de alguien a una mezquita, lo que muy discutiblemente pueda ser catalogado de crímen. La reacción contraria a la construcción de la mezquita en New York se produce ante la muerte de 3.000 personas en un ataque terrorista.
Cualquiera con un dedo de frente se da cuenta que las causas del disgusto, en un caso y en el otro, son bien diferentes.
Quizás algo de la sensibilidad que los musulmanes sienten hacia otros puede evidenciarse en la Competencia Internacional de Cartoons sobre el Holocausto, que Irán lleva a cabo todos los años, con participación y asistencia de decenas de dibujantes de países no sólo musulmanes, que se reúnen y dibujan con el fin de mofarse del Holocausto.
Nuevamente estamos frente a un caso de alguien que pasa por encima de todas las sensibilidades para asentar su causa y concretar sus intereses. Sin embargo, ese mismo alguien desata el infierno cuando otros hieren su sensibilidad en mucho menos.
La mezquita del Ground-Zero es 100% legal, pero 100% descriteriada e insensible. Los líderes de la comunidad musulmana en los EEUU deberían repensar el proyecto, mostrar respeto por los neoyorkinos y americanos afectados por el ataque a la ciudad y mover su centro cultural a otro lugar.
No por obligación, sino como una deferencia civilizada hacia la sensibilidad de otros. No sólo yo pienso eso, muchos en la misma comunidad musulmana opinan lo mismo.
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