Que yo recuerde, la primera película que vi en donde "los malos" resultan ser, al final, nuestras propias autoridades (el gobierno de los EEUU en ese caso) fue una titulada "La Fórmula" y fue en los años '80s.
Era así como la sorpresa al final. Al parecer, hasta entonces, siempre los malos habían sido - al menos en el cine - de afuera. Nazis alemanes, comunistas rusos, japoneses pearlharborianos, revolucionarios mexicanos bigotudos o malvados Fu-Manchúes chinos de largas uñas. Podemos incluir aquí a la serie británica James Bond, donde el malo era una organización criminal internacional llamada Spectre, de base desconocida.
Se me imagina que con "La Fórmula", Hollywood descubrió la veta de "nosotros los malos" y tal como el nombre de la película comenzó a aplicarla de manera constante. A tal punto que practicamnte no hay, en los '90s y '00s ni una sola película de espionaje o de política internacional en la que los estadounidenses se dejen a sí mismos bien parados: en sus filmes siempre los malos resultan ser su gobierno, sus servicios de seguridad y militares, alguna superpoderosa corporación o mezclas entre todos estos elementos.
Una tendencia a la que, desde mi punto de vista, se le agregan en los '90s las películas sobre conspiraciones. Estas comenzaron con "Conspiracy Theory", la cinta con Mel Gibson y Julia Roberts.
Ambas ideas hollywoodenses, "nosotros los malos" y "todo es una conspiración" se han hecho tremendamente populares y en los últimos treinta años han penetrado todo estrato social en el mundo entero.
Y esto es interesante, porque muestra cuán importante y central, es la educación no formal, esa enorme cantidad de ideas y conceptos que la gente recibe a través de los canales no tradicionales de la educación y que finalmente tiene más fuerza y es más importante en sus vidas que las ideas y conceptos recibidos en la escuela o en la universidad.
Enorme cantidad de gente, expuesta a estas ideas de manera constante en el cine (y en libros y comics), las ha internalizado y las considera verdades histórico-políticas. Es la llamada "educación no tradicional". Son modelos, nociones, que se hacen tan ubícuos en la sociedad que pasan a formar parte del mainstream ideológico de una civilización.
Son aceptados como verdades y ya no se discuten y ya no se analizan de manera crítica, porque "así es".
Lo más increíble es que son ideas y conceptos que han nacido en creaciones de ficción y con fines comerciales.
Por ahí, se me ocurre que nacimiento semejante han tenido las religiones en la historia de la humanidad. Ficciones provenientes de la imaginación de alguien, leyendas, mitos, cuentos populares, anécdotas folclóricas que pasan de generación en generación, se hacen constantes y finalmente son aceptadas como verdades por la gran mayoría de la gente.
La subcultura que lo explica todo en base a conspiraciones ha logrado penetrar todo nivel social y educativo: unos días atrás leía a un elegante columnista de La Tercera (el diario de mayor tiraje en Chile) explicar sucesos económicos mundiales, desastres y guerras en base, según él, a unos complots milenarios de unas misteriosas organizaciones secretas... bueno, ya se imaginan. Así también, es normal escuchar gente que explica todo desastre natural, social o económico como causado por los EEUU (hay sendas "explicaciones" de cómo los EEUU incluso provocan el fenómeno del El Niño y los terremotos, por ejemplo)
Llama la atención cuán permeable es, en el ser humano, la línea que separa entre ficción y realidad. Cualquier ficción que se mantenga viva suficiente tiempo, pasa a ser realidad para una parte importante del público, sin importar su origen.
Es interesante también que esta idea de "nosotros los malos" en el cine, es eminentemente estadounidense. En el cine europeo, latino y asiático practicamente no existen producciones autoflagelantes. Y para qué hablar de países bajo dictaduras religiosas de algún tipo o bajo regímenes de partido y líder único: en estos, una posible película de estilo "nosotros los malos" no llega a finalizarse siquiera. Productores, actores y guionistas desaparecen misteriosamente sin dejar rastros.
Dos signos de interrogación surgen de esto: ¿Por qué el cerebro humano es tan malo separando ficción de realidad? y ¿Por qué el estilo "nosotros los malos" ha evolucionado solamente en Hollywood?.
No tengo, por ahora, respuestas. Prometo pensarlas y tratar de responder. No sé cuándo.

2 comments:
Buen tema el que comentas.
Interesante como "las verdades" cambian de acuerdo a quien las cuenta y bajo que perspectiva.
Mucha gente cree a veces que si Estados Unidos hace películas así es porque en verdad las cosas que aparecen suceden en realidad.
El cerebro humano es muy complejo y da para cualquier cosa. Una vez escuché a alguien que creía que en verdad vivía en una realidad virtual al más puro estilo matrix, jajaja.
así es, Juan. siempre me ha impactado cómo la mente humana, siendo tan despierta para tantas cosas, sea también tan asídua a crearse sus propios mundos imaginarios, a los que se aferra como droga.
saludos!
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