15 octubre 2010

El cartoon político me tensa el estómago

Confieso que tengo serios problemas con los cartoons políticos. No debería ser así, pues como amante de la democracia y del libre debate - y del humor - debería considerar a los chistes políticos dibujados como parte del paisaje creativo de una sociedad.
Y eso son en realidad. Y no pueden ser censurados ni prohibidos.

Pero es que demasiadas veces el cartoonista político se aleja de la crítica profunda hecha con humor - lo que es encomiable - y bordea peligrosamente la propaganda del odio. De la mala leche.
Demasiadas veces los chistes políticos no muestran una crítica política o la visión cómica popular de los vericuetos que los políticos nos quieren vender, sino que muestran una visión extrema, enviciada, bastante agresiva, y muchas veces, inexacta e injusta de los "adversarios políticos" personales del dibujante.

Eso no es "humor político". Eso es simplemente extremismo dibujado. Cuando veo esos "chistes" que muestran algún político con manos sangrantes, o asesinando niños, o estrangulando ancianos. Cuando veo políticos - o algún personaje público - con simulaciones animales: convertidos en monos, en cerdos, en serpientes... siento un profundo rechazo hacia el cartoon político.
ESO no es "cartoon político", eso es difamación gratis, es un descriterio total, eso representa una visión deformada y degenerada de la política de un país (sobretodo si ese país es uno de esa minoría de países democráticos del mundo).

Soy injusto, lo sé, ya que una buena parte del cartoonista político no cae en esos excesos, pero, yo no soy perfecto y siempre me acerco a algún cartoon político con algo de inquietud por lo que pueda encontrar. No siempre es vomitivo, pero demasiadas veces lo es. Lo siento.

Es que quizás están en mí demasiado frescos las "cartoons" nazis que por años pintaron a los judíos de una manera que afianzara y preparara los ánimos para el genocidio. El cartoon fue ampliamente usado por el fascismo como arma ideológica.
Y ha sido usado por el comunismo y es usado hoy mismo por el extremismo religioso como arma ideológica. Un arma cargada de odio. Muy peligrosa.

Jamás me gustaron los cartoons y los afiches de un George Bush con manos chorreando sangre o con dientes de vampiro ¿Por qué? porque hoy muchos de los contrarios hacen lo mismo con Obama: lo han dibujado de mono, de Hitler y con kfiáh árabe. Eso, de un lado y del otro, no es cartoon de humor político, eso es extremismo político dibujado. Es odio, y como tal, es peligroso.

Debo aprender que no debe apretárseme el estómago cada vez que alguien sugiere un "cartoon político", ya que no todos los dibujantes políticos son desquiciados sociales, pero aún así... me da "cosa", como se dice en Chile. Qué le voy a hacer.


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