Hoy, Malaimagen, un artista chileno escribió en Twitter la pregunta: "¿Alguien me explica por qué la gente de derecha se cuelga el chaleco sobre los hombros? ¿es en homenaje a alguien?".
Esto me hizo pensar en las modas, pero más que en "la moda" - esa dictada desde Europa o Norteamérica, preferencialmente - y que tiene que ver con cómo se viste la gente que está activa, al día y metida en el mundo presente - me hizo pensar en la moda como señalizador social.
Hacen ya años que los sociobiólogos vienen encontrando, estudiando y describiendo las llamadas "señales sociales" en los animales. Y en nosotros, que también lo somos. Una señal social es algo que un individuo porta, lleva y exhibe al mundo y que entrega al resto, alrededor, información exacta acerca del individuo.
Basta con sólo mirar por unos segundos una señal social y ésta te entregará información acerca del rango económico, cultural, político del que la porta. Incluso te entregará información subconsciente acerca de su estado de salud y estado físico. Incluso, acerca de sus costumbres y estilo de vida.
En los seres humanos, una de las señales sociales más importantes está en el cabello. La calidad del cabello evolucionó en nosotros por millones de años para entregar una señal clave de nuestra salud, capacidad económica e incluso estado anímico.
Pero menos evolutivas y más cercanas son aquellas señales sociales que nos ponemos encima para mostrar al mundo nuestro grado de envolvimiento político y nuestra posición política general.
En los '80s, el uso de un terno elegante, cabello corto y cuidadosamente peinado en un hombre joven era señal de "chicago boy": de derecha, conservador, metido en los juegos de la Bolsa, bancario, ejecutivo trepador, alguien que hablaba con soltura de mercado libre, globalización y beneficios comparativos...
Por otro lado, el uso de pantalones camuflados, boina, pelo largo y descuidado era signo inequívoco de alguien de izquierda, más bien en la onda "revolucionaria", fan de Castro y el Ché y que hablaba con soltura de "las masas", del sistema explotador, que leía a Neruda y era "anti-imperialista"...
Antes de cruzar palabra alguna con uno de estos portadores de señales sociales ya se podía saber de antemano cuál era su cuento. Claro, hay señales sociales más ambiguas, pero que también te entregan información: los vestidos de manera deportiva, son en verdad, menos politizados, más preocupados de la pinta, de la salud y el estado físico, se sienten incómodos con el tema político.
Nadie está libre de esta característica biológica, todos exhibimos señales sociales que le dicen al mundo quiénes somos. Y son bastante veraces: podemos mentir, usar disfraces sólo por tiempo muy limitado - el quienes somos de verdad siempre saldrá a la vista después de unas horas o días y se quedará ahí.
Claro, mientras más libre y democrática sea una sociedad las señales sociales serán más diversas, presentando mezclas, mutaciones y cross-over cultural.
Pero ya ven, este mechoncito de pelos absurdos que luzco bajo el labio inferior viene bien porque me las doy de artista. No pegaría bien si yo fuera abogado: social signals rule!













