04 junio 2010

Vivir no sólo exigiendo

Dejo en claro de partida que es muy posible que lo que voy a contar aquí - que en los tiempos en que yo crecí y viví en Chile no ocurría en absoluto - ahora haya cambiado y sí esté ocurriendo.
Si las cosas han cambiado y esto sí sucede por esas tierras, entonces pueden hacer como que no leyeron este post y olvidarse de él.

Yo llevo varios años viviendo en Canadá y poco a poco, a medida en que uno va dominando el idioma e intengrándose a la sociedad, empieza a conocer características y tradiciones que son particulares de una cultura. Estas llaman más la atención cuando uno las ve por primera vez. Cuando son algo que no conocía y que no había vivenciado.

En la sociedad canadiense existe algo que ellos llaman el "To Give Back" - entregar de vuelta, pero cuya traducción más apropiada es simplemente "pagar", aunque es diferente de "to pay", que se usa para transacciones comerciales.

To give back es dar de regreso, agradecer de una manera concreta a la sociedad toda en que vives y que te vió nacer, te otorgó educación, te dió amigos, te dió trabajo, donde te casaste y tuviste hijos y en muchas oportunidades te permitió hacer negocios y hasta hacerte millonario.
No serías  lo que eres sin el respaldo de toda esa sociedad durante toda tu vida. Así, llegado un momento los canadienses sienten que deben to give back, agradecer por todo a todos. Generalmente estos agradecimientos son a nivel de ciudad, muchas veces son anónimos y muchas veces son con nombre y apellido. Creo que eso no importa.

La Linc es una carretera a alta velocidad que cruza de punta a punta la ciudad dende vivo y que conecta con otras carreteras importantes. Antes, cruzar la ciudad llevaba media hora, ahora puedes hacerlo en siete minutos. Su construcción fue donada completamente por Lincoln Alexander, un millonario de unos 80 años en la actualidad, cuya familia ha vivido por generaciones en la zona.
La construcción en la ciudad de un hospital especializado en tratamientos de cáncer ha sido donación de otra familia. Como lo fue también la nueva galería de arte de la ciudad.

Pero el to give back no corre sólo para adinerados, todos los estratos sociales pueden agradecer en algo por lo que tienen y han recibido: si no tienes dinero puedes agradecer siendo voluntario unas horas a la semana en un hospital, en un centro de ancianos, o simplemente inscribiendo teléfono por una noche a la semana, para que sirva como número de emergencia para mujeres o niños en problemas.
Muchos jubilados y jubiladas se inscriben en el programa municipal para ayudar a niños desde la salida del colegio hasta llegar a la casa, principalmente ayudándolos a cruzar calles. A la hora de entrada y salida de los colegios, a diario, llega el viejito o viejita con su chaqueta y jockey identificatorio a la esquina o cruce que le asignaron  y, durante una hora más o menos, guía y enseña a los niños de ciudad. Y, por supuesto, niños y automovilistas, les hacen caso. Estos jubilados son parte funcional del rodaje de la ciudad y de la comunidad.

De alguna manera todos agradecen a la comunidad entera en que viven, simplemente el hecho de que allí crecieron, se educaron, allí tienen médicos y tiendas, cines y galerías, cafés y dentistas, locomoción y periódicos... Una comunidad funcionando y que, en mucho, ha permitido que seas quien eres.

Creo que el To Give Back es algo bien característico de la sociedad canadiense. Culturalmente no se cuál será su orígen, pero allí está. La vas descubriendo poco a poco a medida que te integras.
En Latinoamérica no les tenemos muy buena a los gringos, pero hay muchas cosas que deberíamos aprender de ellos. Posiblemente ya lo hayamos hecho en este mundo globalizado. No se.

OK, eso era todo por ahora.


4 comentarios:

Mónica de los Siete Infiernos dijo...

A mí me ha asombrado por años la mentalidad canadiense. Parecen de otro planeta.

Caricaturizaciones aparte, me cuesta creer que sean tan buena gente. El concepto lo entiendo muy bien, pero siempre me ha parecido utópico (el del give back).

¡Cuán bien nos vendría eso por acá!

Juan dijo...

Por lo que yo se y por lo que veo a diario esto no pasa en Chile. O por lo menos en Viña del Mar no se ve este tipo de cosas.
Sería una super buena idea hacerlo también.
Actualmente es cada vez mas dificil encontrar un sentido de comunidad acá. Recuerdo cuando era niño la gente era más cercana y compartía más cosas juntos. Eso se ha perdido con el tiempo.Ahora cada uno vela por su propia familia, estamos como más apartados.

Frank H. dijo...

bueno, los canadiense son dijes, sonrientes, educados, considerados... pero un poco fríos para nosotros.
malos para las fiestas - en comparación a los latinos. viven más hacia el interior de las casas que en la calle. es diferente...
hacia los campos, en muchas partes tu entras a comprar y no hay nadie: sacan lo que necesitan y dejan la plata en el mostrador antes de irse!
espero que sean costumbres que no cambien nunca.

nos vemos!

Frank H. dijo...

Juan, yo salí de Chile el '82 y he vivido varios años en dos países bien alejados de Chile y bien alejados entre ellos.
por razones diferentes, totalmente diferentes, en ambos había un profundo sentido de comunidad - tú dependes en muchas cosas de tu ciudad, de tu barrio. ellos necesitan tu aporte también.
todo el musndo trabaja y vive con su familia, pero todos se dan ese tiempo y esa energía para aportar con algo al resto.
costumbres e ideas que quizás chilenos que vuelven lleven consigo.
ojalá.

gracias por la visita!