22 agosto 2012

Diversidad urbana

Una de las características de Canadá es la heterogeneidad de su población. Es, quizás, el país más heterogeneo del mundo, con una población compuesta en gran parte de inmigrantes llegados de todas partes del mundo.
Sólo otros dos países que conozco pueden competirle en este aspecto: los EEUU e Israel.. Si bien éste último es hogar para una población 85% judía, estos judíos vienen de todos los rincones del planeta, constituyendo una sociedad muy diversa en costumbres, lenguages, vestimentas y colores de piel.

Los países heterogeneos como Canadá entregan la posibilidad de escuchar diferentes idiomas y oler y probar comidas de culturas diferentes sólo caminando por la ciudad. Me imagino que a mucho xenófobo esto le espantaría, pero a mi me ancanta.
Para mi, pasear por Danforth, el barrio griego en Toronto o por su aledaño barrio hindú es un regalo a los sentidos. Más hacia el oeste de la ciudad, puedo pasar por el barrio portugués, por el extendido y bullente barrio chino – que alberga no sólo a la comunidad china si no a los asiáticos en general – y llegar a Little Italy, con sus restoranes y cafés.

Tal variedad cultural se refleja también en los supermercados. Éstos, aunque pertenezcan a la misma cadena, ofrecen productos diferentes según la vecindad que los rodea. En Hamilton, por ejemplo, los supermercados alrededor del barrio Westdale, tienen una sección completa de productos kosher, por la representatividad judía en el sector. Y es común ver también, en otras partes, negocios que ofrecen productos jalal, para la población musulmana del lugar.

Estos no son barrios exclusivos. Si bien en ellos hay una sociedad preponderante, cualquier persona o familia puede vivir en ellos, pues, por encima está el idioma inglés que unifica y la Ley canadiense que es para todos igual. Variedad, pero al mismo tiempo unidad y tolerancia. Me gusta.

2 comentarios:

Marta Salazar dijo...

me gusta la diversidad y me gusta mucho como la describes en tu post;) Gracias

Frank H. dijo...

gracias a tí por la visita y el comentario, Marta. nos leemos!