07 abril 2009

Cuento de una noche diferente


¿Que qué vamos a hacer ahora? - correr!
Nos subimos a los buggies, las minas se sentaron atrás - ¿Listos? - Listos!
Y nos lanzamos al desierto reventando los motores. Adelante iba Charlton Heston, los demás lo seguíamos.

No nos habíamos alejado mucho cuando escuchamos detrás las motos de las pandillas del Faraón, de Adolf y de Mohamed. Crestas! venían lanzados, pisándonos los talones, con las banderas, las suásticas, los uniformes negros, los turbantes, las cadenas y las antorchas.
Ellos adelante - tan cerca que veíamos brillar sus dientes - detrás corría la turba.

Está bien, okey, acepto que los anduvimos cagando con eso de la plaga de ranas y de piojos, y de fuego ... pero vamos, fue porque no querían dejarnos ir. A veces hay que usar métodos disuasivos, no? - Acuérdense de El Padrino y la cabeza de caballo.

El asunto es que aquí vamos - a 150 en medio del desierto, a toda velocidad hacia nuestro destino.
Somos pocos y allá atrás vienen miles de anergúmenos que lo único que quieren es hacernos puré.

Ya vemos el mar al frente, en el horizonte.
No tengo idea cómo mierda vamos a cruzarlo!
Ya veremos...

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3 comentarios:

Juan dijo...

Idea o percibo una pizca de intolerancia a soñar? Saludos

frank h. dijo...

je, podría ser, no se, no creo

JorgeG dijo...

Gracias como siempre, amigo, por sus visitas y sus ánimos.

Un abrazo enorme

Jorge