31 agosto 2009

Los restos de colonialismo mental en Latinoamérica

Mi amigo Roberto Bobrow acaba de ilustrar magistralmente para algunos artículos relacionados con la última reunión de UNASUR y con el debate sobre las "bases americanas" en Colombia.
En su mismo post, Roberto entrega algunos enlaces a otros artículos sobre el tema que él considera importantes.

También en Twitter, blogs y periódicos latinoamericanos (siempre cargados con enormes cantidades de política de bloque - en contraste con lo que sucede en el resto del mundo) el asunto de las bases estadounidenses en Colombia ha estado en el centro de la discusión las últimas semanas.

Hay que decirlo. El asunto preocupa principalmente a la gente de izquierda que se halla tras estos Tweets, blogs y periódicos.
Tal "preocupación" es principalmente promovida por Chávez desde Venezuela, pero la musa ha estado, como siempre, en la Cuba de Castro. A este par de furibundos anti-EEUU se le unen el ya conocido coro: Morales en Bolivia, Correa en Ecuador como los más fervorosos cantantes del coro, y le siguen un poco más de atrás, la Michele desde Chile, la Cristina desde Argentina y Lula desde Brasil, que lo hace más que nada - creo yo - para seguir siendo llamado "de izquierda" politicamente hablando.

Es absolutamente claro que Latinoamérica tiene asuntos mucho más urgentes e importantes que tratar en una cumbre: pobreza, desigualdad social, injusticia, falta de trabajo, y hasta el golpe de Estado en Honduras son más relevantes que las susodichas bases.
Pero desde la dictadura cubana han ordenado levantar el tema, entonces toda la obediente izquierda latinoamericana levanta el tema. Un colonialismo mental que históricamente viene desde los años '60.

Incluso, se habla de posibles guerras entre Colombia, Brasil, Venezuela y Ecuador y de otras profecías dantescas. Todo, en un continente falto de escuelas, hospitales y fábricas. Falto de carreteras, trabajo y mejores salarios. Donde las ganacias de los pocos recursos son acaparados por un grupo de privilegiados (a pesar de tanto gobierno socialista).

Paremos el asunto. Esas bases no son "de EEUU", son colombianas - EEUU las puede usar. Esas bases estaban en Ecuador, sin que nadie alegara, fueron cerradas por Correa y los gringos se las llevaron a Colombia.
Cierto es que los EEUU tienen un largo historial intervencionista en Latinoamérica. Un historial nada de limpio, pero como buen historial, es Historia. Los EEUU ya no mandan en Latinoamérica como lo hacían hasta medio siglo atrás, ya no suben ni bajan gobiernos y ya no se llevan los recursos básicos a precio regalado. Eso pasó. Reconozcamos que hemos crecido. Aún no totalmente, pero ya no somos los de antes, manejables, sobornables (ejem!), ingenuos que eramos.

¿Alguien realmente cree que cuatro bases colombianas que pueden ser usadas por tropas y aviación de EEUU puedan desencadenar una crisis continental? ¿y guerras entre países latinoamericanos vecinos? - dejemos esto. Es algo inflado para contentar senectudes ideológicas también del pasado.

¿No deberíamos usar Twitter, blogs y periódicos para fomentar la cooperación social, el consumo local o una mejor administración gubernamental propia? - Tenemos tanto problema real - cuatro bases gringas en medio de la selva colombiana no lo son en absoluto.

Relacionados:
Líderes latinoamericanos critican a Colombia por pacto militar con EEUU (en inglés)
Persisten las diferencias Sudamericanas sobre el pacto Colombia-EEUU (en inglés)

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2 comentarios:

Bob Row dijo...

Frank: Me honra que hayas elegido mi post (escrito un poco a las apuradas) para disentir respetuosamente, como debe ser.
Yo soy socialista pero siempre he trabajado para diarios de principios liberales. Hace 23 años que lo hago para el diario patagónico Río Negro, y mi jefe de sección estuvo a cargo de cubrir el encuentro en Bariloche.
Él (que se define liberalmente "de derechas" y es un obsesivo de los temas geopolíticos) me confirmó que el más preocupado por las bases es Brasil, que considera a la Amazonía como su "hinterland" y resiente la presencia norteamericana (con su capacidad de recolectar información estratégica) como una ingerencia en "su" territorio.
En sus palabras "Lula le exigió previamente a Chávez que mantuviera un bajo perfil y dejara la argumentación al más académico Correa". Así ocurrió y fue una articulada exposición.
Pero lo más significativo, tal vez, sea que el otro mandatario opuesto a los "izquierdistas", el peruano Alan García, tampocó defendió la decisión de Uribe.
Tal vez expresé de un modo demasiado "probable" lo que (por ahora) sólo está entrando en el terreno de lo "posible". Tal vez nunca llegue a mayores, pero Uribe, con su estilo civilizado y circunspecto no deja de avanzar en la dirección de crear tensión en la zona.
Después de todo, acaba de confirmar que busca un tercer período de gobierno, ni más ni menos que como el "dictador" venezolano. Y ha armado un ejército mucho más agresivo que su vecino.
Para mí, lo positivo de todo esto es que, a la inversa de tu percepción, Unasur ha exhibido por primera vez en la Historia, que los países sudamericanos pueden tomar decisiones por el bien común (como lo fué impedir la guerra civil en Bolivia) respetando sus diferencias de estilo y de inclinación política.
Me parece que "la colonización mental" de Cuba sobre los mandatarios sudamericanos debe estar un poco oxidada. Fuera de los arrestos retóricos de Chávez, el rasgo predominante que se ve es la intención de lograr estabilidad económica y madurez política para encarar todas esas tareas pendientes sin quedar pegados a los vaivenes de la política global norteamericana (por decirlo de un modo suave).
Un abrazo afectuoso.

Frank H. dijo...

exacto, Roberto - el gigante EEUU, como ese enorme Imperio que es, causa malestares (y a veces más que eso) en todas partes cuando se mueve.

sabemos que un Imperio no llega a serlo de buenito en el mundo. siempre ha sido así y actualmente también lo es, con algunas mejoras solamente debidas a la capacidad de información instantánea mundial.

la relación con los EEUU puede ser muy empalagosa y cambiante y hay que ser muy cuidadoso (como país) para obtener lo mejor de los gringos sin caer en ser un títere de sus intereses - en Israel se vive a diario esa relación.

personalmente las definiciones ideológicas no me calzan ya que no tengo reparo alguno en criticar izquierdas y derechas cuando llega el caso (ver artículo anterior sobre Obama) o de felicitarlas. creao que a estas alturas de la vida me calificaría como pragmático-con-consciencia.

aún así, hay que tener claro que muy por encima de ideologías políticas está el conocimiento certero de reconocer quién está de mi lado (del de mi gente y mi pueblo) y quién está en contra y actuar en consecuencia.

para mi, eso es lo básico.

dos abrazos afectuosos! :-)