15 noviembre 2009

Sobre la epidemia de las Frases Angelicales

Todos hemos leído o escuchado Frases Angelicales. Están en todas partes. Como microbios. En diarios, revistas, libros, paredes de baños, de ascensores y en las empalizadas que rodean una construcción.
Por supuesto, han llegado también a la internet y las hallamos en sitios web, blogs y ahora en Twitter. Se reproducen exponencialmente. Como virus que contagian la mente para multiplicarse y dispersarse sin control.

¿Cuáles son los síntomas del contagiado con la epidemia de Frases Angelicales? - el más evidente: el contagiado se cree superior a los demás seres humanos, portador de un mensaje cuasi divino.  El que dice, repite o escribe una Frase Angelical experimenta una sensasión interna de pureza, de éxtasis religioso. Es una masturbación celestial.

¿Y quiénes son los más susceptibles de contagio? - los que sin pensarlo ni siquiera una vez, muestran total acuerdo y apoyo hacia la Frase Angelical. Un individuo así es terreno abonado para el virus FA.

¿Y qué son las Frases Angelicales? - Son todas esas sentencias totalmente desarraigadas de la realidad del ser humano, y que sin embargo, parecen poseer una especie de sabiduría divina. Son esas máximas hermosas y falsas que no aportan nada a nada, pues se basan en absoluta hipocresía.

El ejemplo más típico es, "No estoy de acuerdo con tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla". Está claro que nadie haría eso, y menos que cualquiera, esos que andan proclamando la resobada sentencia de Voltaire.

Hay muchas más. Estamos llenos de estas frases en todas partes. Las religiones y la onda new-age son fábricas y distribuidoras: "Ama al prójimo como te amas a ti mismo". 
"No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti".
"Lo importante no es el fin, sino el camino".

La semana pasada se recordó la caída del muro de Berlín, que separó Alemania por décadas. Como subproducto de tal aniversario la internet se llenó de frases angelicales contra las murallas y con llamados a que éstas sean derribadas y vivamos todos en ese mar de felicidad que se nos niega debido a los "muros perversos".
Leí varias en la red, y cada vez me imaginé al contagiado - al borde de la eyaculación espiritual - mientras tecleaba su Frase Angelical del momento para impresionar incautos. Casi pude verle el aura luminosa que él mismo se imagina los demás ven a su alrededor.

Y para no ser menos, me despido con ésta: "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos".
¡Siento las alas brotando de mi espalda!

2 comentarios:

Omar Audicio dijo...

Está bien bueno. Opino lo siguiente.

Creo que el problema es lingüístico. Toda construcción lingüística contiene abstracciones. Una abstracción es un modelo de la realidad que no existe fuera del sistema nervioso de un sistema informático biológico como somos los animales.

Por tanto, ninguna frase o regla moral tiene aplicación idéntica en la realidad, del mismo modo que ningún modelo matemático la tiene. Por eso cuando yo uso frases hechas digo "En general trato de...", porque sé que en algún momento me veré obligado a no hacerlo.

No obstante, las abstracciones son tan importantes para generar conductas y comunicaciones, como el plano de un edificio es al edificio o una ecuación es a la realidad de un hecho físico.

La sensación "angelical" es también un truco del sistema nervioso que nos mueve a buscar la aprobación de nuestra manada mediante una construcción lingüística y mejorar la probabilidad de traspasar los genes. Buena parte de la literatura universal es sólo eso. Y las redes sociales tienden a expandir la sensación de manada de un modo para el que la evolución no nos había preparado.

Eso opino yo. ¡Saludos!

Frank H. dijo...

de acuerdo. todo, el lenguaje humano incluído, es una representación de la realidad, no la realidad misma (de más está decir, que "la" realidad no existe, pero no hablamos aquí de eso).

yo no iba tan lejos en mi texto. iba, simplemente, a que las frases angelicales, esas con mensaje, me tienen harto.

una cita inteligente cae bien de vez en cuando: en el momento exacto o para sintetizar una idea.
pero esas fracesitas que pretenden inspirarme y convertirme un "mejor ser humano", me llenaron.

superficiales... y generalmente falsas. eso no más.
y muchas gracias por el excelente comentario.

saludos!