05 febrero 2010

Lecciones de los Ángeles del Infierno

Durante esta semana el History Channel de Canadá ha estado transmitiendo la serial "Motociclistas Proscritos" ("Outlaw Bikers" en inglés).

Trata de las enormes organizaciones criminales de motociclistas existentes en Norteamérica y Europa, que manejan - a sangre y terror - gran parte del tráfico de drogas, de prostitución y juego en todos los países involucrados: los EEUU, Canadá, y en Europa: Dinamarca, Holanda y Noruega, con una invasión hacia Rusia en los últimos años.

La serial pasa revista a grupos como los Bandidos, los Mongols, pero se centra en los Hell Angels, la agrupación más grande y dominante de motociclistas delincuentes.

Punto aparte: hoy en la mañana leí un noticia de la ciudad de Apetzingán, en el estado de Michoacán, México. En la plaza de esta ciudad fueron hallados seis cadáveres decapitados, consecuencia - cree la Policía - de la guerra que por años libran carteles de la droga rivales.
Debido a la violencia entre carteles o entre éstos y las fuerzas policiales o militares, sólo en los últimos tres años han muerto unas 15 mil personas en México.

Aquí es donde esta noticia me hizo recordar la serial sobre los motociclistas y sacar algunas conclusiones.

Tanto en los EEUU, como en Canadá y Europa, la presencia y acciones de los bikers no constituyeron problema alguno hasta que las autoridades decidieron actuar y terminar (o intentar terminar) con la impunidad.
La provincia de Quebec en Canadá se sumió en una guerra sangrienta de asesinatos, atentados y bombas desde el momento mismo en que la Policía aprieta el cerco contra los Hell Angels - desde 1997 en adelante - y sólo finaliza, años después, con la detención y encierro del jefe de la organización, Mom Boucher.

En los países escandinavos, se desata otra guerra cuando las autoridades deciden que "ya basta" y comienzan a ir tras los motociclistas, a arrestarlos y a ponerlos en prisión.
Las balaceras y los bombazos se desatan en Coppenhagen, Oslo y Helsinki, y en ocasiones los Hell Angels usan granadas, e incluso proyectiles anti-tanques contra la Policía.

Lamentablemente allí la Policía no logra su meta, y finalmente se alcanza la "paz" al firmarse un acuerdo entre la bandas y las autoridades para no continuar la guerra.
Es decir, los bikers logran allí su objetivo de criminalidad sin ser molestados.

Esto es muy semejante a lo que ocurre en México.
En ese país se desata la violencia en los últimos años, cuando (¡por fin!) los gobiernos se deciden a actuar en serio contra los carteles de la droga - en especial, el actual de Felipe Calderón.
Anteriormente - por decenios - las autoridades consiguieron una "paz" ficticia, simplemente dejando actuar a las organizaciones del crímen sin problema alguno: así, el gran negocio de la droga caló hondo en la sociedad mexicana, invadiendo la política, la Policía y las Fuerzas Armadas.

La guerra de México en la actualidad, es consecuencia directa de la inoperancia y la total falta de escrúpulos de los gobiernos anteriores, que no quisieron "hacerse problemas" con un asunto tan difícil.

De ambos casos - los bikers y los carteles - es necesario aprender la lección obvia: al crímen se lo ataca siempre y de manera constante. Fingir tranquilidad social capitulando de antemano, dejándolo echar raíces y crecer, se paga muy caro al poco tiempo.


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2 comentarios:

noemi dijo...

Tienes razón. Aunque desgraciadamente en mi país muy a menudo se descubre una coalisión entre los narcos y el sistema policíaco. No actuar trae diseminación del problema, actuar trae consigo la muerte de muchos inocentes. Es todo un problema complejo.

Un abrazo.

Frank H. dijo...

exacto. me parece que debido a eso, el gobierno ha movilizado al ejército y la marina.
un problema difícil, que se pone más difícil si no se hace nada.

saludos!