20 julio 2010

La politización crónica de Chile

La política es epidemia en Chile. Siempre lo ha sido - en algunas épocas más, en otras menos, pero la política en una infección crónica de todo el quehacer chileno.

Tal como en países fundamentalmente religiosos, la religión se inmiscuye en todo - en la educación, en las comidas y en el sexo - en Chile el virus omnipresente es la política. Mejor dicho la politiquería. Quizás le sobrepasa solamente la Argentina.
En Chile se politiza todo: la selección de futbol y el terremoto, el manejo de los recursos nacionales y las relaciones del Estado con los pueblos nativos... en donde usted busque, en el tema que usted toque, siempre encontrará que las opiniones al respecto están sesgadas con tinte político.

Y esta politización extrema - que impide ver las reales causas de los problemas y enceguece hasta no poder encontrar soluciones reales - viene de abajo, de la gente. No es una politización impuesta, es natural, está inscrita en el genoma del chileno.
No se trata de una "política" con alturas, con visión de futuro, construída sobre bases intelectuales serias - que esa es absolutamente necesaria - se trata de politiquería, de partidismo muchas veces, de una contaminación de a peso, egoísta, que lo convierte todo en una trinchera banal entre "los míos" y "los contrarios".

Así, en Chile se politiza el humor, la tele, los programas radiales y las radios mismas, los diarios, las revistas. Se politiza el mar y los ríos, Se politizan las fechas nacionales - las hay "para nosotros" y "para ellos".
Se llega a la situación de que nada, ningún problema nacional, se puede abordar con profesionalismo o independencia, porque inmediatamente lo que harán todos es buscarle las "intenciones políticas" o los "intereses políticos" de una opinión.

En Chile se politiza hasta el crímen: la izquierda dice que los niveles de crímen a nivel nacional son "exagerados por la derecha", la derecha dice que los altos niveles de crímen son "culpa de la mano blanda de la izquierda".
¿En qué quedamos? - Es imposible saber una respuesta seria, profesional, creíble al respecto. Y si ésta se entrega se creerá o no se creerá dependiendo de la posición política de la persona que la lea.

Se politiza el hambre, la pobreza... no se intenta solucionar estos problemas, sino hacer que la culpa la tenga el contrario político. Si un bando logra convencer a la gente de que la culpa del desempleo la tiene el adversario, basta y sobra: ya no interesa resolver el alto desempleo - que el desempleo siga, siempre y cuando le baje los votos al contrincante.

Y así, se politizan los métodos anticonceptivos, los abortos, los jardines infantiles, la búsqueda de minerales, la crianza de salmones, la Historia, la ciencia... y las artes - entre ellas, la más politizada es la literatura. Lamentablemente.

La literatura está tan politizada en Chile que cada bando tiene "sus" escritores, "sus" poetas. A alguien de izquierda "tiene" que gustarle Neruda. Pobre si no.

En esto de beatificar a los suyos la izquierda es mucho más religiosa que la derecha. Los autores de izquierda son idolatrados con fervor, se convierten en absolutos, en infalibles, en lugar común. Gustan por obligación (lo que debe ser muy triste para el escritor, me imagino).
No sólo les llueven los premios, nacionales y de los otros, sino que la gente les prende velitas y muchos entran en éxtasis místico con sólo nombrarlos.
Para el bando político A, un escritor o un poeta es bueno de manera automática si es del bando politico A. Si es del bando político B, es malo de manera automática.

Hay una total incapacidad para juzgar literatura de manera no política.

Un cirujano no aconseja una operación dependiendo de si el paciente es de derecha o de izquierda. Un ingeniero no planifica un puente para pinochetistas y otro para allendistas. La refosteración de partes del sur no es ni concertacionista ni piñerista. La casa nueva que necesita el afectado por el terremoto no es ni capitalista ni socialista: es una casa.

La politiquería, que se inmiscuye en todo, es una especie de barrera que no nos permite ver el verdadero Chile, que no permite celebrar juntos o embarcarnos en grandes tareas nacionales impulsados por la unidad. A lo que hagas, o propongas, o digas, siempre habrá esos que le buscarán la quinta pata política al gato.
Incluso a este post.


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4 comentarios:

Juan dijo...

Frank, pucha que tienes razón en cada uno de los párrafos, pero que manera de tener razón!!!!!!!

Eso del partidismo es tan real y tan marcado y lo odio con toda mi alma.

Yo crecí en un país dividido entre izquierda y derecha y no sabes las ganas que tengo de que esas peleas tontas se acaben de una vez por todas.

la luz de la esperanza viene en el futuro y las nuevas generaciones que quieren hacer un borrón y cuenta nueva (aunque a algunos les duela)
Si en Alemania, Inglaterra y Francia no hubiesen cambiado la forma de pensar, todavía estarían peleando como a comienzos del siglo pasado y no habrían logrado consolidar una "unión" europea. Lo mismo debe hacer Chile, cambiar ese pensamiento cerrado de unos contra los otros.

Frank H. dijo...

me alegra que haya más gente que piensa así, Juan. esa depolitizacion excesiva que sufre Chile es negativa. el partidismo no puede ser el eje central de todo.

la gente (y los lideres) deben aprender a hacer cosas por el bien común o porque es lo correcto.

saludos!

Anónimo dijo...

Querido Francisco Panchito, no te imaginas lo cierto de tus palabras, celebro tu capacidad de analisis pese a la distancia, uno que vive y pela el ajo a diario en esta larga y angosta faja de tierra se puede dar cuenta de ello, si hasta Bielsa esta encasillado politicamente, bueno es lo que hay como dicen los lolos, ahora nuetra mision es tratar, aunque sea con un granito de arena de despercudirnos de esas corrientes y pensar con mas altura de miras, algo asi como ver mas alla, cachai? en fin te agradezco la claridad y la ensegnanza en cada una de tus palabras, tus comentarios muchas veces van mas alla de mi intelecto pero hago un esfuerzo para entenderlos, a veces lo logro, otras no.
como no sentirme culpable de ser fanatico de Silvio Rodriguez sin quedar encasillado en el bando la ex UP, un abrazo Carlos Esnupy.-

Frank H. dijo...

ja ja ja ... Snoopy, justamente de eso se trata - de poder ver, leer, escuchar lo que sea - a veces, opinar lo que sea - sin que de inmediato te etiqueten partidistamente hablando.
o sea, amplitud de miras - ud, escuche tranquilo a Silvio no mas. dont worry.

abrazos!