17 octubre 2010

La de los mineros es la historia del 2010

La historia de los treintaytrés mineros rescatados de la mina San José será la historia del 2010. La más importante, la más leída, la más vista y comentada. A dos meses de finalizar el año no hay otra que pueda comparársele.
Tal como en el 2008 la noticia fue el derrumbe de Wall Street y en el 2009 la elección de Obama. Este año es el rescate de los mineros.

Es que posee todos los requisitos de una gran historia: el desastre, la incertidumbre y la esperanza de los primeros días, una compañía millonaria culpable. Todo seguido por el hallazgo de su supervivencia y finalmente el rescate, con final feliz, con todos los atrapados por la montaña liberados, sanos y salvos.
Hubo suficiente tiempo para, más o menos, ir conociendo a algunos de los mineros, a sus familias, a sus hijos y padres. Para ir conociendo, aunque fuera por encima, algunas de sus vidas más allá del mero hecho de su trabajo.

La historia tuvo tres ramificaciones políticas: 1) el reconocimiento por parte de la sociedad chilena de la actividad principal del país, la minería, tantas veces dejada en el olvido. 2) llevó el foco de interés al norte, que obviamente ahora para todos, merece recibir más atención y más recursos nacionales y 3) colocó una profunda revisión de las condiciones de la mediana y pequeña minería chilena como tarea prioritaria para el gobierno, directamente después del trabajo de reconstrucción debida al terremoto de Enero último en el sur.

Todos sabemos que la noticia, de principio a fin, concentró el interés mundial. Y lo hizo de manera positiva, alegre, una gota de esperanza y luz entre tanta noticia mala, entre tanta recesión, guerras y terrorismo.
Entre noticias de los abusos sexuales a niños, de la falta de liderazgo mundial para afrontar el problema de la polución atmosférica, o para detener la carrera nuclear del régimen iraní. Entre el horror de la guerra mexicana, entre los atentados terroristas diarios en Afganistán, Pakistán e Irak, entre el alza de los combustibles - el salvataje de los mineros se constituyó en la historia que nos recordó que somos humanos, que aún a la gran mayoría nos preocupa la vida ajena, que aún los recursos del mundo pueden unirse y gastar millones de dólares en salvar treintaytrés vidas.

Y eso, que hace tanta falta, fue un respiro de humanidad para Chile y para el mundo entero. Ojalá en el 2011 tengamos más de este tipo de noticias. Todos las necesitamos.


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2 comentarios:

Mónica de los Siete Infiernos dijo...

Yo encontré la raja que los mineros al final hayan sobrevivido y fuesen rescatados. Bien. Piñera es un rajudo del terror porque yo los hubiese dado por muertos. Y esto es un punto más que suma a su favor.

Lo que me enfermó, como residente en Chile, es que durante tres meses no hubiese más tema que los pinches mineros (con todo respeto).

Matiné, vermouth y noche con la tintinela, la "nota humana" y una cobertura periodística que evidenció el estado paupérrimo del periodismo chileno -entre otras cosas-.

En resumen, hay harto más que "buena onda" en lo que pasó. Y, como buenos chilenos, todos se hacen los huevones y nadie quiere darse cuenta.

Frank H. dijo...

Es muy posible que en Chile haya sido demasiado. No estuve ahí. Pero en Norteamérica la noticia y su desarrollo fueron entregados de muy buena manera. Humano cuando se daba el caso, técnico cuando correspondía.
Por supuesto, tb. se informó de todo lo que se estructuró alrededor de la mina, pero no se le dió demasiada importancia. Como correspondía.
Lo importante es importante y lo que no, no.
Y esa, creo yo, debiera ser la posición natural de los chilenos ante el asunto. (Y ante todo, no?)

Gracias por la visita y el comentario, Mónica. Siempre bievenida!